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En nuestra empresa
contamos con personal estrechamente relacionado con el mundo náutico,
con amplia experiencia en la navegación deportiva. El hecho de que
hayamos apostado por construir embarcaciones en aluminio está
sólidamente fundamentado en una serie de ventajas:
- Mayor resistencia:
es evidente que el aluminio tiene mayor resistencia que la fibra. Esto
se traduce en menos averías (no tiene problemas de ósmosis, ni
fisuración), y por tanto en menor gasto de mantenimiento. Un
choque contra unos ba jos de roca o hierro en fibra supondrían una avería
importante y de reparación muy costosa. El aluminio, gracias a su
elevada ductilidad, es uno de los metales que menos se fracturan, y no
da problemas de fisuración.
- Menos consumo:
El aluminio es más ligero que la fibra, siendo las diferencias mayores a
medida que aumenta el tamaño de la embarcación. Esto supone mejor
maniobrabilidad, y lo que es mas importante, menor consumo de
combustible.
- Mayor seguridad:
el aluminio no se quema con el fuego. Un incendio en una lancha de
fibra puede dar con la embarcación en el fondo del mar, ya que ésta se
consume. En caso de un choque contra un fondo rocoso, la fibra se rompe
y eso supone un vía de agua en la embarcación, impidiendo la navegación
al llenarse el casco de agua. Por el contrario, el aluminio gracias a su
elevada ductilidad y baja fragilidad, se deforma y no se fisura, por lo
que no hay vía de agua. Para romper el aluminio el golpe tiene que ser
especialmente violento.

- Menor coste de
reparación: la reparación en aluminio es muy sencilla, al igual que
en las chapas de los coches. Un bollo en el casco se puede reparar en
tan sólo unas horas, cortando la chapa y soldando una nueva, devolviendo
la embarcación a su estado original con total garantía de resistencia
del casco. Sin embargo en fibra, un golpe produce el fenómeno complejo
conocido como fisuración, y obliga a reparaciones parciales y muy
costosas que no garantizan la resistencia original, ya que la fibra,
como su propio nombre indica, no está compuesta por piezas enteras donde
la tensión superficial es la misma en todos los puntos.
- Mayor valor
residual: el aluminio no se deteriora por la exposición permanente a
los rayos solares. Tampoco sufre los efectos de la ósmosis, y resiste
mucho mejor la incrustación de algas y lapas cuando la embarcación lleva
mucho tiempo inactiva. El transporte en remolque acaba fisurando la
fibra, no así el aluminio. Esto supone que después de los años, las
embarcaciones de aluminio mantienen sus condiciones iniciales, o lo que
es lo mismo, están más nuevas que las de fibra. Y por ello, el valor de
segunda mano es mayor, y la depreciación, menor.
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