El aluminio no arde con el fuego. Un incendio en una embarcación de fibra puede alcanzarla en el fondo del mar, ya que se consume. En caso de colisión con un fondo rocoso, la fibra se rompe y se rompe, creando una vía de agua en la embarcación, impidiendo la navegación al llenar el casco. Por el contrario, el aluminio, debido a su alta ductilidad, se deforma y no se agrieta, lo que dificulta la formación de una vía de agua. Para romper el aluminio, el impacto debe ser especialmente violento.